Un manifiesto visual entre la ciencia y el espíritu

Discurso para la inauguración de la exposición: Cymaticon: Número en ícono

Autor: Luis Carlos Velázquez Guerrero (LuCa Velo)

Museu de Finestrart a 7 de febrero de 2025


Número en ícono: La Estética matemática como lenguaje universal



1. Introducción: Un manifiesto visual entre la ciencia y el espíritu

Buenas días a todas y a todos.

Es un honor estar aquí hoy, en este espacio que celebra la intersección entre arte y conocimiento. Antes de comenzar, quiero extender mi gratitud al Museo de Finestrat por confiar en esta visión y albergar Cymaticon: Número en Ícono, una colección que busca trascender lo visual para dialogar con lo universal. Su reciente obtención de la Q de Calidad Turística es un testimonio de su compromiso con la excelencia y la divulgación cultural. ¡Enhorabuena por este hito!

Número en ícono es el resultado de años de estudio, reflexión y una pasión: convertir las matemáticas en un lenguaje universal que une la belleza y la esencia de lo que existe, partiendo de cómo lo entendemos, es decir lo estético y lo ontológico desde de lo epistémico.

Estas 18 obras, que representan los números del 7 al 24, no son ilustraciones, sino huellas algorítmicas: entidades con alma visual que reflejan una nueva forma de hacer matemáticas.


2. Los pioneros: Kandinsky, Mondrian y Van Doesburg

Este proyecto se enmarca en una tradición de visionarios que buscaron un arte trascendente:

  • Kandinsky convirtió emociones en vibraciones visuales, usando colores y formas como puertas a lo espiritual.

  • Mondrian redujo el arte a líneas rectas y colores primarios, buscando la “armonía verdadera” en la geometría pura.

  • Van Doesburg dinamizó el espacio con diagonales, rebelándose contra la estática perfección.



Ellos creyeron en el arte visual como un lenguaje universal. Hoy, Cymaticon retoma esa antorcha, pero con un giro radical: la estética matemática.


3. El origen: De un algoritmo a una revolución

En 2016, mi mentor el Dr. Georg Glôckler me mostró un algoritmo que vinculaba números primos con patrones geométricos. Aquel ejemplo, centrado en el número 7, fue una semilla. Años después, al preparar una charla para la Universidad de Tlaxcala sobre matemáticas y diseño textil, visualicé esos patrones en una pantalla. La epifanía fue instantánea: aquellas formas abstractas resonaban con los textiles ancestrales latinoamericanos – tejidos que codifican cosmovisiones en tramas geométricas -.

Fue entonces cuando supe que este proyecto no sería una curiosidad científica, sino un diálogo entre matemáticas y herencia cultural.


4. La estética matemática: Un lenguaje ancestral reinventado

Las culturas prehispánicas ya entendían lo que hoy proponemos: los patrones matemáticos son un código sagrado. Los quillangos mapuches o los huipiles mayas no decoran: narraban el cosmos. Cymaticon retoma ese legado, pero usando ecuaciones como pinceles.

  • No es geometría, es matemática pura: Las obras emergen de propiedades numéricas (primalidad, simetría, secuencias).

  • No es arte abstracto tradicional: Empleando lineas diagonales emergen la estructuras generadas por el método numérico.

Como Van Doesburs buscaba la esencia en el dinamismo, aquí la esencia nace de leyes matemáticas.


5. Las obras: Números que vibran

Cada pieza es un icono vibrante (de ahí el nombre Cymaticon, del griego kyma [ola] e ikon [imagen]). Estos iconos no son meras representaciones, sino entidades numéricas con alma visual.

En su diseño, hay una evolución de formas que revela la esencia de cada número:

  • Números impares: Un núcleo central se expande en pliegues concéntricos, como un latido que vibra en el espacio.

  • Números pares: Una cruz vibrante divide el espacio en ejes simétricos.

Esta colección muestra solo 18 iconos (del 7 al 24), pero el proyecto es ambicioso: existe un icono vibrante para cada entero, desde el 3 hasta donde alcancen nuestros recursos computacionales. Incluso los números negativos tendrán su propia colección, que exploraré en el futuro.


6. La técnica: Del código al ensamble humano

Las obras que hoy ven no son pinturas tradicionales. Son ensambles de vinilo adhesivo, una técnica elegida por dos razones fundamentales:

  1. Precisión y humanidad: El vinil permite trasladar los trazos digitales a la materia física con exactitud milimétrica. Pero hay algo más: al ensamblar manualmente cada pieza, aceptamos los pequeños errores humanos. Esos «defectos» no son fallas, sino huellas de la interacción entre el algoritmo y las manos que lo materializan.

  2. El valor está en la idea, no en la materia: Esta técnica no requiere destreza artística, sino paciencia y destreza artesanal. Es un guiño para revalorar lo manual. Además, al desvincular el valor de la obra de la «genialidad» del autor, invitamos a que otros interactúen con ella bajo ciertos parámetros: reinterpretarla o usarla como base para nuevas creaciones, siempre que se respete su origen conceptual y se evite la reproducción comercial sin autorización. Así, el arte se convierte en un diálogo colectivo.

En el futuro, como autor intelectual, me gustaría explorar otras técnicas bajo la marca Cymaticon, siempre manteniendo este principio: el arte como un proceso colaborativo.


7. Cómo apreciar este arte: Una invitación a la contemplación activa

Se puede observar al menos de tres formas:

  1. Desde la emoción: Dejándose llevar por los colores y las formas, como frente a una sinfonía visual.

  2. Desde la razón: Descifrando cómo cada patrón refleja propiedades numéricas.

  3. Desde la conexión con el inconsciente: Jugando a oscilar entre lo subjetivo de los símbolos visuales que se te presenten y el pilar objetivo de la estética matemática.

    No es necesario entender el algoritmo para conectar con estas obras.


    Aquí, el arte abstracto es un medio para cuestionar los límites de la percepción.


8. El desafío: Matemáticas contra el utilitarismo

Como matemático, siempre he creído que esta disciplina no debe estar encadenada a la utilidad inmediata, sino liberada para explorar los misterios del universo. Su verdadero poder está en la capacidad para integrar lo racional con lo espiritual. Sin embargo, en los ámbitos de investigación académica, esta visión choca con un sistema que prioriza lo útil sobre lo trascendente.

Número en ícono es la primera propuesta de esta rebelión: estas obras no resuelven ecuaciones, pero sí interrogan la realidad.


9. Autoría y colaboración: Más allá del nombre propio

Quiero dejar algo claro: yo, LuCa Velo, no seré una marca. Soy un facilitador, un investigador que traduce ecuaciones en formas. El arte que ven aquí no es exclusivamente mío: es el resultado de colaboraciones con artistas, diseñadores y técnicos.

Cymaticon es la «marca» detrás de estas obras. No es un nombre, sino un colectivo creativo que prioriza las ideas sobre las personalidades.

Numero en icono es su primer ensayo. En el futuro, espero que otros artistas, matemáticos y artesanos se sumen a este proyecto para explorar nuevas técnicas y lenguajes.


10. Cymaticon no es solo una exposición. Es un manifiesto que propone:

  1. Las matemáticas como arte: Un lenguaje que vibra con la esencia de lo real.

  2. El arte como ciencia: Cada obra es una hipótesis visual.

  3. La herencia como raíz: Promovemos el diálogo entre ciencia, arte y sabiduría ancestral.

     

Pero hay algo más profundo: el valor de un lenguaje visual universal. En un mundo fracturado por guerras y polarización, necesitamos urgentemente imágenes que promuevan armonía en la mente colectiva.

Los indígenas de América lo saben: los patrones no son decoración, sino herramientas para unir comunidades y trascender conflictos, son puentes que conectan pasado y presente, ciencia y espíritu. Hoy, a Cymaticon le gustaría heredar ese propósito, estas obras buscan sembrar en el espectador una semilla de equilibrio, un recordatorio de que la belleza matemática es, en sí misma, un acto de resistencia pacífica.



Gracias por unirse a esta revolución.